Por fin llegó el momento de disfrutar de dos días fabulosos en el Macizo Central, también conocido como el de “Los Urrieles”, entre Asturias, Cantabria y León, el mas abrupto y el de mayores altitudes del Parque de los Picos de Europa.
Los Picos de Europa son principalmente una gran masa de roca caliza de unos trescientos millones de años de edad. El movimiento lento y raspante de los glaciares ha abierto amplios valles, esculpido agujas, picos y siluetas que hoy retan al montañero. La lluvia y los ríos llenos de agua H2O, que unida al CO2 de la atmósfera forma ácido carbónico H2CO3, disuelve la roca y da lugar a todo tipo de formaciones kársticas, algunas muy peculiares, que en el exterior se manifiestan como pequeñas depresiones, surcos o canales que horadan la roca y hacen de Picos un gran queso gruyer.
Desde Fuente Dé (Cantabria) se coge el funicular que asciende hasta el Mirador del Cable (precio de 8,50 euros para grupos y 9,50 euros individual). Una vez arriba y ya en el exterior de la estación, se toma una pista de unos 2 kilómetros hasta la bifurcación de los PR-PNPE-22,23 y 24, señalizados por un poste vertical. Aquí nos desviamos a la izquierda, hacia Los Horcados Rojos, por otra pista bien señalizada con hitos y sin posibilidad de pérdida.
En La Vueltona seguimos de frente y comenzamos a ascender, primero en zigzag y luego recto hasta el desvío al refugio de Cabaña Verónica, a 2325 metros de altitud. Muy cerca hay una cueva y un puesto para vivaquear. En menos de 15 minutos montamos nuestro vivac con varios plásticos para el suelo, lonas para parar el viento, cuerdas y mosquetones, esterillas y sacos de dormir. Un vivac pequeño, cálido y cómodo.
Nada mas caer la noche comienzan las bromas, los chistes, las risas y… los temores. ¿Vendrá el lobo a por nosotros?. A mas de 2000 metros de altura sólo hay piedras, líquenes, musgos y otras pequeñas plantas que buscan cobijo en los lugares mas inverosímiles; algún que otro rebeco, huidizo por naturaleza, y aves rapaces como el milano, el buitre negro o el quebrantahuesos, muy difíciles de observar.
La proximidad al mar favorece la aparición del efecto barrera: las montañas paran las nubes que vienen tanto por el norte como del sur. Desde lo alto del Pico Tesorero (2572 metros), se puede observar la mejor vista de todo Picos de Europa. La subida al Tesorero es bastante compleja, en algunos tramos hay que trepar, y no es apta para personas con vértigo.
Estos dos días han sido duros, no por las distancias caminadas que fueron cortas, si no por los desniveles que hubo que vencer.
El regreso lo haremos por los Puertos de Áliva hasta el pueblo de Sotres, en Asturias.