
Recuerdo el año pasado cuando mi amiga Laura comenzaba su voluntariado en un centro de personas con discapacidad en Chipre. Gracias a sus experiencias y a las fotografías que me iba mostrando pude comprender lo que el Voluntariado Europeo puede aportar a tu vida: oportunidad de conocer otras gentes, lugares y tradiciones; oportunidad de poner en práctica todas tus habilidades y aptitudes personales; socializar, aprender, y es que día a día siempre descubres algo nuevo.
El tiempo transcurre despacio, como si el frío de los grados bajo cero también lo congelaran. Los primeros días son difíciles y las cosas no siempre salen como quieres, pero la gente lituana es agradable y cariñosa, dispuesta a ayudarte. A veces la tarea más simple se convierte en la más difícil cuando no se conoce el idioma, pero poco a poco voy encontrando mi rutina.
Kaunas es la segunda ciudad más grande del país, y quizás no sea el destino más apetecible para un turista, pero su casco histórico es realmente bonito: edificios de ladrillo de estilos renacentista y barroco, calles amplias y coloridas, y en la orilla del río Némunas, muy cerca de la confluencia con el Neris, está su famosa fortaleza del siglo XIV que hoy es un museo.
¿Tú también vas a ser voluntario?.