
Cuando los conquistadores llegaron a Fuerteventura por primera vez, quedaron admirados por la belleza de esa isla desértica y por la forma de vida tan primitiva de sus habitantes. Los guanches se dedicaban al pastoreo y la isla estaba literalmente repleta de cabras. Hoy en día todavía hay quien afirma que en la isla hay mas cabezas de ganado caprino que de personas, pero sólo en el último año más de un millón y medio de turistas la han visitado – y uno de ellos fui yo.
La isla de Fuerteventura, por tamaño, es la segunda del Archipiélago Canario; y por distancia a las costas africanas, la mas cercana. A mi parecer, es la más espectacular de las Islas Canarias: sus playas son de las mejores del mundo y las más bonitas para practicar surf.
Durante una semana estuve de vacaciones en Fuerteventura disfrutando en familia, para recordar qué es sentir calor y ponerme moreno.
Increíble es perderte entre las dunas de Jandía y caminar durante horas la playa de Cofete, al sur; y deleitarse de la tranquilidad y hospitalidad de sus pueblos: Pájara, Betancuria, Gran Tarajal…